TARJETA ROJA PARA LA VIOLENCIA

El fútbol: pasión, alegría, tristeza, un complejo sentimental.

 

 

Sus orígenes se remontan a  Inglaterra para el año  1863,

tras la separación del “Rugby football” y el “Association football”.

 

 

 

Desde entonces, este deporte se ha tomado los hogares europeos y latinoamericanos. Su aparición inicia con la llegada de la televisión; a partir de ese momento, familias enteras se reúnen para disfrutar del juego. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, las emociones deportivas adquirieron la facultad de trascender a estancias sociales  y políticas.

En Colombia, durante la década de los 80 y con un apoyo significativo del narcotráfico, nacen las denominadas “barras bravas”. Los grandes capos financian desde el transporte hasta la boletería para ver los partidos, incrementando en un número relevante la cantidad de jóvenes pertenecientes a estos grupos. La influencia mafiosa dentro del medio es tan grande que se  llegan a comprar títulos o “estrellas” dentro de las ligas.

En los últimos años, siguiendo el modus operandi de sus patrocinadores, los barristas utilizan la violencia para manifestarse. Un evento frecuente dentro de estos grupos es la venganza, que funciona a modo de círculo vicioso. El número de jóvenes muertos debido a este flagelo es elevado, pues cada 22 días se reportan homicidios por parte de las barras. Los enfrentamientos  suelen presentarse por el simple hecho de portar una camiseta de algún equipo distinto. Dentro de los estadios son frecuentes riñas, tanto así que la Policía reporta la tentativa de ingresar 28.000 armas blancas y 3 de fuego a los partidos, según cifras del año 2011.

No obstante, la mayoría de los amantes de fútbol pretenden sentir en este deporte un clima pacífico, de manera que han ingeniado soluciones al conflicto entre barras. El primero de marzo de 2018, un grupo de jóvenes barristas procedentes de Madrid, Cundinamarca, firmaron un pacto de no agresión y juntos pintaron un mural alusivo a la paz y a la sana convivencia deportiva. Por otro lado, en el año 2015  se lanzó en Bogotá el programa “Goles y Territorios de Paz”, donde un grupo de 60 barristas trabajó por la convivencia y la seguridad de las organizaciones que circulan por la ciudad. Según las cifras del distrito, gracias a esto se redujo en un 3% la tasa de homicidios y en un 28% la de lesiones personales. Otra iniciativa del 2015 fue el programa “El Color de la Pasión” que invitó a los integrantes de las diferentes barras a enfrentarse por medio de canciones, diseño de banderas y el impulso de iniciativas comunitarias. Por otra parte, en el municipio de Facatativá, en septiembre de 2017, jóvenes de distintas barras llevaron a cabo el encuentro de “Paz y convivencia”, con el apoyo de la alcaldía del municipio y Redepaz, donde se discutió la manera de cambiar la perspectiva violenta del fútbol y la iniciativa de un juego limpio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es evidente la necesidad de frenar la violencia en los ámbitos deportivos. Muchas organizaciones han hecho parte de un cambio, sin embargo, es labor de toda la población crear conciencia  al respecto y llevar la paz a las tribunas.

Mi #tacticadepaz es la reconciliación, cuéntanos cuál es tu táctica de paz, escríbenos a tacticadepaz@gmail.com o facebook: Táctica de paz  y cuéntanos como contribuyes a la paz de Colombia.

 

Escrito por: Sergio González

Redactor de prensa

 

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